Atmósferas del Gesto Cromático
Arantxa María Solís Pozos es una artista visual nacida el 27 de abril de 1990 en Cali, Colombia, que actualmente reside y desarrolla su práctica artística en México. Su trayectoria profesional se originó en el campo de la arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se graduó en el Taller Max Cetto de la Facultad de Arquitectura. Durante sus estudios de licenciatura, realizó una estancia académica internacional en L’École Nationale d’Architecture Paris–La Villette en Francia entre 2012 y 2013. Esta base estructural y espacial influye directamente en su posterior transición y consolidación en las artes plásticas, un ámbito en el que mantiene una producción constante desde 2019 a través de circuitos de galerías, ferias de arte y espacios independientes en México y Estados Unidos.
A través de la aplicación gestual del óleo y el control de la luz, su obra superpone capas de color para construir paisajes abstractos dedicados a la contemplación.
La producción pictórica de Solís Pozos se ejecuta al óleo sobre lienzo, empleando un método tradicional de aplicación con pincel que se inclina hacia la pincelada gestual. Su investigación artística gira en torno a la interacción cromática, las transiciones tonales y el comportamiento de la luz dentro del espacio expositivo. Metodológicamente, su obra se caracteriza por la superposición de capas y la creación de finos degradados que construyen paisajes de color abstractos y contemplativos. La artista utiliza las variaciones en la densidad de la pintura, la gestión de la temperatura cromática y la dirección de la pincelada como recursos técnicos deliberados para estructurar planos y ritmos visuales sobre el lienzo, evitando estrictamente la representación figurativa literal.
Las líneas de trabajo de la artista se articulan formalmente a través del estudio de fenómenos atmosféricos, terrestres y marinos, los cuales utiliza como marcos de referencia para la experimentación cromática. Sus proyectos recientes investigan la dinámica de las corrientes oceánicas, los cambios estacionales y las propiedades de los elementos naturales a través de la relación entre el gesto técnico y la materialidad del óleo. Asimismo, explora los conceptos de percepción sensorial y sinestesia, utilizando composiciones de nubes y masas etéreas veladas para activar recuerdos o registros de fenómenos ópticos y climáticos, vinculando el peso físico del pigmento con la estimulación visual del espectador.
Dentro de su producción, dos cuerpos de obra principales ejemplifican sus metodologías y búsquedas artísticas actuales. La serie SONIDOS DE LA TIERRA reúne piezas orientadas al análisis de fenómenos naturales y atmosféricos terrestres, operando bajo la premisa de que estos poseen un ritmo visual y una vibración sonora latente que pueden traducirse a través de la tensión del color. Arantxa explora conceptualmente la fricción térmica y los movimientos oceanográficos del afloramiento marino mediante la superposición de veladuras que evocan la presión y el flujo constantes de los cuerpos de agua.
Desde una investigación rigurosa sobre el color y la luz, su práctica convierte la vibración de la naturaleza y la bruma del afecto en superficies de pura permanencia.
Por otro lado, la colección de obras pertenecientes a la exposición SINESTESIAS traslada la investigación hacia los mecanismos internos de la percepción, utilizando elementos etéreos como nubes y brumas como vehículos para materializar estados emocionales y la intersección de estímulos sensoriales. La artista investiga el juego entre la luz y el ocultamiento, construyendo un paisaje velado que opera sobre la dualidad de lo visible.
Las obras de arte de Arantxa Solís establecen un puente formal entre el rigor estructural de su formación arquitectónica y la libertad gestual de la pintura abstracta contemporánea. Su práctica actual se consolida no solo como una investigación continua sobre la capacidad del color para registrar fenómenos atmosféricos y perceptivos, sino también como una propuesta sólida y robusta dentro del mercado del arte actual.
Desde una práctica que entrelaza la precisión arquitectónica y el gesto abstracto, su obra traduce los ritmos de la naturaleza y los estados de la percepción en paisajes de color.