IN FOCUS
Andrea Bores (1990) es una artista mexicana cuyas investigaciones sobre la dinámica del paisaje invitan a la materia natural —carbón, añil, tierra, fibras textiles— a revelar sus propios procesos formativos.
Formada en Diseño Textil y Moda en CENTRO de Diseño, Cine y Televisión, y con estudios previos en Ingeniería Mecánica y Administración en el ITESM, Bores posiciona su práctica en la intersección de las tradiciones pictórica y textil. Su obra se ha presentado en exposiciones individuales en el Museo de la Cancillería, Ciudad de México (2021) y en la Galería E Ciento Veinte, Madrid (2024), así como en muestras colectivas en Salón ACME, Querétaro (2023), Untitled Art Miami (2024), Casa Wabi (2018) y de manera recurrente en exposiciones colectivas de Ángulo Cero.
Al trabajar con pigmentos orgánicos —carbón mineral y añil—, Bores cartografía el comportamiento autoorganizado de la materia granular sobre el papel. Muele estos pigmentos hasta obtener polvos finos, los mezcla con agua para crear suspensiones viscosas y luego deja que la sedimentación y las fuerzas de capilaridad impulsen redes emergentes de vetas, estancamientos y fracturas semejantes a capas geológicas. Las variables del secado —absorción, viscosidad, evaporación— colaboran para esculpir cada composición.
Con raíces en la dinámica de fluidos, sus obras traducen los flujos laminares y los vórtices turbulentos presentes en ríos y costas en registros estáticos. Bores describe el papel como «un espacio que provoca y aprehende patrones de fenómenos naturales» y las marcas resultantes como «huellas de flujos vivos». Esta interacción entre el control y el azar enfatiza la incertidumbre natural, revelando horizontes que colapsan bajo impulsos termodinámicos.
Su formación en ingeniería mecánica impulsa un rigor metodológico que encuadra cada lote de suspensión de pigmento como algo regido por instrucciones matemáticas codificadas en la mecánica de fluidos. Sin embargo, abraza la imprevisibilidad, reconociendo que los resultados escapan al cálculo preciso: una adopción conceptual del «espacio de indeterminación» que tanto acoge. A través del carbón y el añil, genera topografías abstractas que vibran con resistencia elemental y flujo.
En su primera exposición individual, TIERRA NACIDA SOMBRA, en el Museo de la Cancillería (2021), Bores tradujo los protocolos de ingeniería en experimentos de vertido de pigmentos. Al moler añil y carbón hasta convertirlos en polvo y mezclarlos con agua, produjo suspensiones cuya sedimentación inscribió redes iniciales de vetas y estancamientos sobre el papel. Durante los dos años siguientes, trató cada hoja como un laboratorio dinámico —ajustando la absorción, la viscosidad y el secado para calibrar formaciones laminares y turbulentas—, presentando estos estudios en eventos como la Bienal Nacional de Pintura Julio Castillo, Querétaro (2022).
Como culminación de este arco, su serie Añil y Carbón, presentada en la exposición colectiva de invierno de Ángulo Cero (2022), situó sus vertidos de pigmento dentro de un panorama más amplio de la abstracción contemporánea, revelando abstracciones maduras: amplias corrientes de añil fracturadas por fisuras de grafito, topografías moldeadas por las mismas leyes de la dinámica de fluidos que rigen ríos y costas.
Bores extiende las metodologías textiles —el teñido, el tejido y el bordado— directamente sobre lienzos e instalaciones de fibra, difuminando los límites entre la imagen y el tejido. Pinta y tiñe hilos con óleo y pigmentos naturales, tejiéndolos en superficies bajo tensión para generar relieve y turbulencia mediante el juego entre la trama y la urdimbre. Las intervenciones bordadas perturban la continuidad del plano, introduciendo pliegues tridimensionales que evocan surcos de erosión y capas sedimentarias.
Al activar la fibra tanto como pigmento como soporte, Bores recurre a la memoria material para inscribir huellas procesuales resistentes a una interpretación fija. Los hilos entretejidos se convierten en conductos para la disipación y acumulación de energía, reflejando la evolución del paisaje bajo la presión tectónica y la intemperización. Esta coreografía posiciona a la fibra como un participante activo más que como un sustrato pasivo, reflejando su convicción de que «los materiales sean guiados por los fenómenos que estoy investigando».
Instaladas en los espacios expositivos, estas obras textiles se transforman según la luz y la cercanía del espectador, enfatizando la dimensión temporal de la percepción. Sus resonancias táctiles —pliegues suaves que contrastan con puntadas tensas— invitan a una interacción multisensorial más allá de la mera contemplación visual. En este campo expandido, Bores redefine la pintura como un acto espacial, tejiendo un horizonte dinámico que se despliega en la materia y en el tiempo.
Surgida de su licenciatura en Diseño Textil en CENTRO en 2015, Bores profundizó en el trabajo con fibra durante sus residencias en Casa Wabi (2018) y Cobertizo (2019), tiñendo hilos con pigmentos a base de aceite y tejiendo relieves nacientes de turbulencia ondulada. Para 2021, sus intervenciones textiles engalanaban recintos institucionales como ESCRITURAS EN PRESENTE CONTINUO en el Museo Cabañas (2022) y EL UNIVERSO ROMPE EN OLAS en Galería La Nao (2023), donde pliegues bordados y tramas teñidas evocaban horizontes erosionados y terrenos cambiantes.