Abel Zavala: El lenguaje de los materiales
por Andrea García Cuevas
30 de junio del 2015
Del arte ha asimilado el carácter estético de un objeto desde una perspectiva muy básica: la sensibilidad.
“Me gustan los cruces entre los lenguajes del arte contemporáneo con materiales y procesos tradicionales. Y la cerámica tiene una carga artesanal y ancestral.”
“Creo que es interesante desdibujar los límites entre el arte y el diseño. La cerámica me permite tener dos líneas de trabajo: mi obra escultórica y la producción de piezas utilitarías. Así, el arte se puede integrar de una manera más accesible a la vida.”
Además de la cerámica, Zavala también trabaja con pelo de distintos animales como gato, pony, alpaca, borrego, pelibuey y perro.
“A partir de la observación de la naturaleza, retomo ciertos aspectos conceptuales como formales”.
“Estas piezas están inspiradas en las lomas de barro rojo que hay en mi ciudad. Así, hago una interpretación de las formas e incluyo el barro de estos terrenos en la composición. De esta manera, no sólo son una representación, también llevan un poco de aquello que representan.”
“Veo el arte como un espacio de libertad, como un lenguaje con el que puedo hablar de aquello que me inquieta o me parece importante decir. Decidí ser artista porque me apasiona y disfruto todo el proceso: reflexionar antes, durante y después de hacer la obra, y hacer reflexionar al espectador.”
Abel Zavala estudió artes plásticas en la Universidad Veracruzana, pero sus procesos de producción creativa lo han llevado a una zona de encuentro entre la práctica artística y el ejercicio del diseño. Del arte ha asimilado el carácter estético de un objeto desde una perspectiva muy básica: la sensibilidad. Mientras que del diseño ha tomado la relación funcional de una cosa con el sujeto. “En mi trabajo opto por las formas sencillas, la abstracción y la monocromía. El diseño de las piezas está pensado para apelar más que a una interpretación, a una lectura sensorial.”
 
Durante su carrera universitaria, Zavala (1986) se enfocó en la pintura y en los soportes bidimensionales hasta que detectó una necesidad por trabajar con la materia sólida. Fue en la cerámica donde encontró infinidad de posibilidades no sólo para explorar lo tridimensional sino también para acercarse a un trabajo más artesanal desde lo contemporáneo: “Me gustan los cruces entre los lenguajes del arte contemporáneo con materiales y procesos tradicionales. Y la cerámica tiene una carga artesanal y ancestral.”
 
La naturaleza y la cultura de su natal Xalapa influyeron de forma significativa en su acercamiento a la cerámica: “Vivo en Xalapa, donde la cerámica tiene una fuerte presencia, desde las piezas que resguarda el Museo de Antropología hasta los múltiples talleres que existen actualmente.” En este material también advierte posibilidades que van más allá de la materia. “Creo que es interesante desdibujar los límites entre el arte y el diseño. La cerámica me permite tener dos líneas de trabajo: mi obra escultórica y la producción de piezas utilitarías. Así, el arte se puede integrar de una manera más accesible a la vida.”
 
Además de la cerámica, Zavala también trabaja con pelo de distintos animales como gato, pony, alpaca, borrego, pelibuey y perro. Como él mismo lo comenta, en su obra hay una atención especial en el lenguaje de los materiales. Son a través de ellos que puede crear una determinada forma o expresar una idea. Cuando empieza un proyecto, el planteamiento conceptual marca la pauta para seleccionar los materiales que, más tarde, trabaja con un ánimo de exploración que le permita comprender y manejar sus virtudes.
 
Ese carácter natural presente en sus obras, otorgado principalmente por la materia, también se puede ver reflejado tanto en las formas orgánicas de los objetos como en sus nombres. Zavala explica que en esto tiene mucho que ver su contexto y la cercanía con la vegetación. “A partir de la observación de la naturaleza, retomo ciertos aspectos conceptuales como formales”.
 
Epífita, ceniza, larva, orquídea, granizo o hiperparásitas son referente de la naturaleza y parte de los nombres de algunos de sus proyectos de jarras, vasijas, macetas, cuencos y otros objetos. En el caso de la serie escultórica Epifita (2013), Zavala partió del comportamiento de estas plantas que viven sobre otras sin causarles daño: “para hacer una analogía de cómo el arte trata de integrarse a los espacios, surgió esta serie de piezas blancas que tienen una presencia discreta.”
 
Por su parte, Larvas (2013) son esculturas que aprovechan el aspecto matérico a favor del concepto y la representación. “Estas piezas están inspiradas en las lomas de barro rojo que hay en mi ciudad. Así, hago una interpretación de las formas e incluyo el barro de estos terrenos en la composición. De esta manera, no sólo son una representación, también llevan un poco de aquello que representan.”
 
En estos, así como en otros proyectos como Hiperparásitas (2015), Cuenco Ceniza (2015), Cuencos Turquesa (2015), Jarra Azafrán (2015), Vasija Serpentina (2014), se puede observar un cuidado minucioso por los detalles. Dependiendo del material, el diseñador explora sus elementos para resaltar valores y favorecer la forma, las texturas y los colores de la pieza.
 
Aunque su trabajo está más vinculado con el arte, Zavala no olvida su interés por el diseño: “Veo el arte como un espacio de libertad, como un lenguaje con el que puedo hablar de aquello que me inquieta o me parece importante decir. Decidí ser artista porque me apasiona y disfruto todo el proceso: reflexionar antes, durante y después de hacer la obra, y hacer reflexionar al espectador.”