Fernanda Mereles
Comprometida con las prácticas de reutilización, la conciencia detrás de nuestros desperdicios, llevo tiempo buscando alternativas donde todo el hilo de descarte y el retazo generado en la producción textil dentro de nuestro propio taller, tengan una aplicación, un uso o salida como parte de la responsabilidad como creadora y productora.
Deshacernos de lo que ya no nos sirve, quitarlo de la vista, es muy sencillo porque contamos con un sistema en el que tiramos a la basura. Pero en realidad no sabemos a dónde va a parar esto de lo que pretendemos quitarnos la preocupación de encima, por un momento.
Crear arte, siempre me ha resultado atractivo, liberador y natural, necesario para la humanidad. Al dirigir una marca, no siempre es fácil dedicarle el tiempo a estos momentos de ocio que el arte te requiere para poder crear y explorar.
Pero es inevitable para mi, al vivir entre hilos y tejidos, entre máquinas que crean todos los días, el tener la necesidad constante, de utilizar eso que está a mi alrededor y crear. La curiosidad, el sentir esas ganas de ir más allá, al extremo de lo que el textil nos puede dar.
El textil, tan común y diario, tan poco valorado, pero tan necesario. Para muchos, difícil de apreciar, y más como arte. Para muchos es difícil de entender cómo se construye. Es un objeto tridimensional, pero muy plano como para apreciarlo como a una vasija de barro.
En esta primera parte de mi exploración textil donde busco generar esa sensibilidad por la tridimensionalidad que conforma al textil. El textil es un mundo de posibilidades y me emociona seguir en este camino interminable donde el diseño, el arte, la reutilización y conciencia del cómo y por qué hacemos, me lleve a explorar mucho más.