Atomización de un anillo
por Ana Elena Mallet
15 de junio del 2018

En su tesis de Doctorado, Chiara Pignotti define la joyería contemporánea como:

 

“…un fenómeno artístico que nace en Europa después de la Segunda Guerra Mundial,

desde el ámbito de la joyería tradicional, gracias a la voluntad por parte de algunos

orfebres de renovar el lenguaje de la joyería hacia la libre expresión del artista.

Como veremos, se experimentaron los potenciales comunicativos de los materiales

y de la joya como objeto significante, buscando nuevas relaciones formales

y sensoriales con el cuerpo”.

 

Si bien en México tenemos antecedentes de la joyería contemporánea o de autor, anclados en la década de 1970 con artistas como Víctor Fosado y Ana Pellicer, lo cierto es que en las últimas décadas poco se ha discutido sobre el tema, y apenas un grupo de artistas y diseñadores están abordado el fenómeno dese sus trincheras individuales. Tal es el caso de Poleta Rodete, quien hace 4 años fundó su marca Rodete, que además de abrirse al panorama comercial y de diseño, ha logrado  también, establecer una plataforma de investigación y experimentación desde donde ha conseguido acceder a otros mercados y búsquedas conceptuales.

La atomización del anillo es el proyecto más visible y significativo de esta indagación que Poleta, comenzó hace tiempo y que la sitúa ya en el medio de la joyería contemporánea. Esa que asume la posición del autor, las piezas únicas, portables pero con historias y conceptos detrás.

El proyecto consistió en un largo proceso de conceptualización, planeación y factura que vio la luz gracias a que Poleta obtuvo la beca Jóvenes Creadores del FONCA en 2016. Esta exposición es finalmente, el resumen de casi 2 años de trabajo y denota los alcances de la joyería contemporánea y del tesón de la artista. Este texto busca hablar de la planeación y proceso de la pieza y lo puedo hacer con conocimiento de causa. Además de haber sido tutora de Poleta Rodete durante su etapa en Jóvenes Creadores, estuve presente ese día -mítico e inolvidable- de la atomización del anillo… La exposición sin embargo, es un proyecto aparte…Es  el resultado de todos esos meses de trabajo, es el material ya digerido, pensado y procesado para una audiencia observadora y ávida de entender los distintos procesos de la joyería de autor.

Dividida en 4 ejes temáticos –materia, montaña, atomización, cuerpo social, cuerpo y joyería- la exposición narra el proceso de Poleta para generar un proyecto, un discurso y una serie de piezas que oscilan entre la escultura y la joyería de autor y que anclan su esencia entre el mundo del arte y aquel del diseño.

Desde su inicios, Poleta Rodete apostó por trabajar con piedras duras pero porosas, con historia y memoria en lo material y capaces someterse a las más increíbles transformaciones sin perder su materialidad. Este proyecto no es la excepción. Poleta apostó por una enorme pieza de mármol que convirtió en anillo de gran formato para poder rodar, quebrar, manipular y transformar.

Así como para hacer joyería de diseño debe pensarse en la portabilidad y el tamaño del cuerpo, así en este proyecto la escala humana y la consideración del cuerpo fueron necesarios. La materia y el vacío (en el centro del anillo) importaban, se complementaban y dialogaban.

Trazar la ruta para su destrucción fue otro procesos. Encontrar el terreno, medir la geografía, calcular variables de acuerdo a la pendiente y la velocidad fueron también tareas a considerar y en las que Poleta buscó el consejo de especialistas. Finalmente llegó el día. Cerca de dos decenas de personas acompañamos a la artista en la dura jornada. Transportar el anillo hacia la locación lejana, llegar, colocarlo, empujarlo y esperar lo mejor. No hizo falta mucho, apenas unos metros en caída y ¡Pum! el anillo explotó en pedazos. Luego vino la labor forense y casi arqueológica. Encontrar los pedazos, señalarlos, numerarlos, inventariarlos y ya en el estudio de la artista,  catalogarlos para definir su futuro. Algunos se transformarían en joyas, otros en esculturas, otros simplemente permanecerían inmutables como restos de la acción, registros del momento,  inertes,  impasibles, eternos.

Y es aquí es cuando comienza un segundo momento. La pieza se activa y se resignifica cuando interviene la comunidad. Esa que había permanecido estática y observadora, ahora debía caminar cuesta abajo y buscar los restos, localizarlos e identificarlos. Una acción que al integrar al colectivo deviene escultura social. El anillo en vez de ser portado por un cuerpo se convierte en parte del colectivo, de la acción.

Posteriormente los restos regresan a la artista para, con toda esa carga simbólica y emocional, ser transformados en esculturas y joyas cargadas de historias y significados que vuelven a mutar al contacto con el público y/o el usuario.

Poleta Rodete transgrede constantemente fronteras; entiende, aprovecha y manipula esas áreas grises entre disciplinas: el campo expandido del arte, del diseño y de la propia escultura.  Esta exposición es el recuento de una acción pero también el comienzo de un nuevo momento de resignificación, cuando esas piezas salgan ya de la galería para portarse en un cuerpo u ocupar un espacio en un remoto lugar y sólo entonces, ser testigos primero y protagonistas después, de nuevas anécdotas y narrativas.